lunes, 25 de marzo de 2013

III - La Emperatriz (Segunda Parte)


Él ya estaba sentado en una mesa redonda, pequeña, al lado de la ventana. Me gustó el juego de luz y sombra que se reflejaba en él.  Sobre todo porque esta escena que estaba contemplando a paso lento mientras me dirigía hacia él, vivificaba mis sentimientos: sacar a la luz lo que está en las sombras, o sea, mis verdaderos sentimientos por él.

En mi recorrido sentí una fugaz punzada de frustración, esa frustración que tenía línea directa con el complejo de inferioridad al que estaba malacostumbrada; faltaban diez minutos para las cinco y él ya estaba ahí, unos cuantos pasos por delante de mí. Como siempre, él se me escapaba de entre mis manos de algún modo… Ahí lo supe, era él quien me tenía entre sus manos. Reconocí esa necesidad de echar a volar, como las mariposas de la carta, y crecer en la más plena libertad.

Me sobrevino este pensamiento:

“Más conocimiento de ti misma, menos excusas para dejar de ser tú misma.

                                                             Mis pasos se hicieron más firmes.

Me recibió con un cálido abrazo al que yo respondí con un extra de sonrisa. Realmente estaba nerviosa, pero feliz de saber que al fin tenía el valor necesario para este momento presente. Sin aventurar, sin querer sacar una carta de tarot en una lectura mental, dejé fluir nuestras energías, la masculina con la femenina y tras un pequeño intercambio de conversación banal y entretenida y la llegada de nuestras infusiones, decidí sin más, decir lo que sentía.

- Llevamos un tiempo sin vernos- me dice esperando una respuesta, con sus manos entrelazadas apoyadas en su barbilla.

- Sí. He estado muy metida en mis sueños. Conociéndome mejor. – Esto me gustaba, no tenía que ocultarle esta parte de mí. Me comprendía y no indagaba más allá de la comprensión. Le sonreí y tomé un sorbo de mi infusión. - ¿Y tú?.

- Trabajo y más trabajo. Esa ha sido la rutina. – Tomó un sorbo. Estaba expectante, o tal vez yo interpreté así su expresión.

- Te preguntarás por qué te he llamado hoy. Así, tan de repente.

- No. La verdad es que me preguntaba por qué no me habías llamado antes.- Esto cambió la escritura de mi cara convirtiéndola en una verdadera interrogación. Pude sentir como se rompían las cadenas dentro mí. Esas que me ataban a todos los supuestos y a ninguna realidad.

- Quiero experimentar la realidad.- Me dije.

- ¿Perdona? – Oh, no me había dado cuenta que lo había dicho en voz baja, pero muy clara para él.

- Pues la realidad de lo que siento. Me gustas, desde hace mucho tiempo, mucho más que como un amigo, en realidad, estoy enamorada de ti. – Le dije, tomé otro sorbo, crucé mis piernas y apoyé una mano sobre la mesa mirándole fijamente. Me sorprendí de mi actitud tan decidida. Tan liberadora.


Se hicieron unos eternos segundos de silencio. No quise leer la expresión de su rostro. Simplemente quería una respuesta en este momento presente.



Continuará…





domingo, 24 de marzo de 2013

Are women in their thirties the new in style drug among boys in their twenties?

As a confirmed fan of the sitcom Sex and the City, I laughed and even thought it was true when Carrie considered that men in their twenties were the new designer drug among women in their thirties. Of course I know it’s not always so but, in those ages when the chapter was on, I realized there was a kind of phase most of women go through in which they feel attracted for young men – yes, the so called toy boys - but, have you ever considered that it might be the other way round? Have you ever thought that, maybe, it’s young boys who choose and want to be toy boys, that, maybe, they are the ones who prefer older women? I know, once more, you might be thinking why I am wondering those stupid things, well, once more, I’ve got a story for that!

After being called a spinster, my friend Lola turned into a drama queen saying we really had to do something to solve that ridiculous misunderstanding – surprisingly, she was really offended and I couldn’t figure out why since she usually doesn’t heed our neighbours’ gossips. I tried to convince her to ignore those stupid comments but, once Lola is determined to do something it is impossible to stop her so, I gave up my arguments and went with her in her search for a new boyfriend.

As we live in a small town where all the singles know each other and there isn’t any attraction among them – not anymore, I should say - we went to a nearby town just to find out we were the favourite target of young boys!! We tried to wait for “a real man” to appear but, after having three beers and what pretended to be some stylish drinks, we had to admit that young boys were the only ones showing interest in us. So, I couldn’t help but wonder: were women in their thirties the new in style drug for young boys?

I started to ask myself where our age men were and where were the young girls for those wanna-be toy boys.  Then, as if I had just woken up from a dream, I saw the solution, just in front of me. After having a quick look to the pub I awake to the fact that young girls were almost stalking every single man in there! And, just in case I didn’t get it on my own, the last young boy we met answered all my questions. It seems that nowadays women are both, sexually more liberated and more in number than men so, they didn’t need to flirt and conquer women anymore! As a consequence, young boys, fed up of having everything they want from a girl so easily, turn into older women looking for that challenge that every real conquest implies whereas, men in their thirties, sick of having to do balancing acts to get something from their generation girls –especially when they were younger – are very happy just trying to decide who will be the chosen girl every night.

So there it was, the nineties women tendency to flirt with younger boys has become  nowadays young boys interest in older women. And, funny as I might find this fact, I have to admit I’m a little bit concerned about the world we are creating. I mean, isn’t it worrying that young boys prefer older women because they find their age girls too easy to conquer? Maybe I’m a little old-fashion but I really think sometimes it’s good to make it hard for men, don’t you think?

viernes, 22 de marzo de 2013

Capítulo VIII - La Llamda del Millón (GLORIA)


Daba vueltas de un lado a otro, como una fiera enjaulada; ¿qué voy a decirle? Uummm esto... Alexander, que estaba de paso por Berlín y me he preguntado, ¿qué estará haciendo este? Y me he dicho, pues voy a llamarlo, quince años después, jaja.
P-A-T-É-T-I-C-O

Miraba fijamente al suelo, a mis pies descalzos reconfortados por la sensación suave de la moqueta. Eran las diez de la mañana, a duras penas había dormido cuatro horas y, ni siquiera el agua caliente de la ducha, había podido rebajar este cocktail explosivo de ansiedad y ridiculez, que había estado agitando durante todo el viaje. Va explotar, me dije mordiéndome la uña del dedo corazón, como siempre hago cuando no sé lo que estoy haciendo.

De pronto me paré y pensé. Y si este número no me lleva a ninguna parte, entonces, ¿qué haré? Mi billete está cerrado, son tres semanas en Alemania, sola, completamente sola. Me imaginé vagabundeando con cara de alma en pena por las calles, entrando a los museos, visitando parques y comprándome algunos libros para matar conscientemente dos o tres horas diarias en alguna cafetería.

PERDIDA.
NO.
PERDEDORA.
NO.
PERDEDORA DE LOS POCOS PAPELES QUE ME PUEDAN QUEDAR. Sí, esta me define bastante bien.

Pensé en alargar el tiempo de “desespera” yéndome a desayunar, pero en su lugar, me vestí y me dirigí hacia la mesilla de noche, donde reposaban el móvil, la carta y la foto a modo de recordatorio de mi verdadero propósito.

Me senté al borde de la cama y tensa como estaba, realicé la maniobra de llamada con la mayor rapidez y eficacia posibles: en realidad estaba tratando de desactivar la bomba de relojería que había estado llevando conmigo todo este tiempo. Y pulsé el botón verde de llamada imaginando que ese sería el cable correcto a cortar. Pero en vez de cesar el pitido que suelen emitir las bombas de las películas, el eterno tono de espera, anunciaba una posible explosión si, por casualidades de la vida, fuese ÉL quien contestara… En breve, lo sabré.

PRIMER TONO (silencio total), SEGUNDO TONO (nivel de pulsaciones aumentando), TERCER TONO sentido del ridículo, escondido bajo la cama, CUARTO TONO (la habitación se estrecha) QUINTO TONO:

-  Schmidt – Ese es su apellido, aunque la voz es la de una mujer.

-  Hola, soy Gloria Erben, me gustaría hablar con Alexan…


-  ¡¿Gloria?! ¡¿Gloria Erben?! ¡¿Eres tú de verdad?! ¡¡Soy yoooo!! Christel, la madre de Alexander – No me lo podía creer, me recuerda. - ¡Cuánto tiempo! ¡Cómo estás! ¡Cómo está tu madre¡ ¡¿Qué haces aquí?! ¡Pero qué sorpresa!

-  Sí… yo – No me dejó continuar.

-  ¿Desde dónde llamas? ¿Es que te has mudado a Berlín? ¡Aaaaayyyyy, madre mía! – Ahora estaba hablando en Español, mejor, eso introducía algo de orden en esta caótica conversación. - ¿Vas a venir a vernos? – ¿eing?, ¿así de fácil?, ¿ya está?, ¿tanto darle vueltas al asunto para que sea ella quien quiera verme?... Si es que hija, mira que eres un tostón, para hacer lo que sea te lo planteas como… ¡cállate vocecita del demonio, no es momento para nuestras discusiones bipolares!

-  ¡Me encantaría haceros una visita! ¿Cuándo sería posible? – Mi voz se ahogaba por momentos. Seguía sin poder creérmelo.

-  Pues… ¿Por qué no esta tarde? Podrías venir para la hora del café.

-  Entonces, vuestra dirección sigue siendo la misma ¿no? ¿O sólo conserváis el mismo número? – Creo, no, afirmo que estoy sudando.

-  Sí Glori – volvía a llamarme como cuando era una niña pequeña. - la dirección sigue siendo la misma. Yo no dejaría por nada esta casa. ¿Te esperamos para las cinco? – Me preguntó esto último con tono de entusiasmo.

-  ¿Podrá estar Alexander? ¿No estará ocupado? – Estaba atónita. Expectante ante su respuesta.

-  ¡Pues claro que vendrá Alexander! Y no sólo él, también vendrán mis hermanos y un par de vecinas que son muy amigas mías, ya verás qué bien.

No, nooo, no veré qué bien. ¿De sentirme más sola que la una a casi tener que crear un evento en el Facebook para quedar TODOS esta tarde? Mi voz interna tenía un tono chillón, casi ahogado por la futura vergüenza que ya estaba empezando a aflorar. Al final la bomba ha explotado, pero de un modo que nunca habría imaginado. Carraspeé para aclarar mi voz física y poder responder de una pieza fingiendo falso entusiasmo.

-  ¡Genial! Allí estaré. Será un placer veros a todos. Me dio una punzada en el estómago al pronunciar estas palabras.

-  ¡Claro que sí! ¡Qué sorpresa se va a llevar Alexander!  ¿Cómo? Va a estar media Alemania metida en tu casa y yo voy a ser la invitada sorpresa, ¿el centro de atención de TODOS? Aaayyy, mi expresión empezaba a torcerse hasta llegar a retorcerse. No me iba a hacer falta un avión de vuelta, volvería corriendo. Sin pausa alguna hasta llegar a mi casa, debajo de la cama para no salir nunca más de ahí. Soy muy tímida, demasiado tímida y esto me supera.

-  Pues lo dicho. A las cinco en casa. Aaaayyy, qué emoción

-  Jajajaja, sí. Ahí estaré. - No supe decir nada más.

Colgué y me dejé caer de espaldas sobre la cama. Todo me daba vueltas.


miércoles, 20 de marzo de 2013

III - La Emperatriz


Encontrar mi camino de vuelta a casa, fue muy fácil; sólo tuve que mirar fijamente la carta que Merlín me había dado y cuando levanté la vista, estaba de vuelta en mi habitación. El despertador sonaba fuerte e insistente, pero no me molestó en absoluto. Me levanté de un salto y me preparé para este nuevo día que, sin duda, también era el comienzo de una nueva vida.

Tenía un último asunto por resolver. Alguien a quien no podía dejar atrás, pero con quien tampoco podía avanzar.

Tras una buena ducha y un desayuno fuerte, me decidí a llamar. El tiempo puede ser lineal o circular, pero las relaciones siempre se basan en un antes y un presente, dejando como duda, miedo o puerta abierta un posible futuro.

Aquí y ahora, podía decidir solo por mí, y lo tenía muy claro: para elevar mi energía no podía enterrar la rabia y el rencor bajo una sonrisa estudiada o un dolor de barriga inesperado.

Con los regalos de Merlín sobre mi escritorio y los tonos de llamada sonando, supe, que me respondería:

-       Hola ¡Cuánto tiempo!- Me dijo una voz amigable, pero titubeante.
-       Sí, lo sé. ¿Tienes tiempo para vernos hoy?- Iba directa, no me permití vacilar.
-       ¡Claro!- Ahora su voz desprendía seguridad.
-       ¿Qué te parece si nos encontramos en nuestro café de siempre a eso de las cinco?
-       Perfecto. Ahí estaré - Sonaba a promesa cumplida. Sonreí.

A lo largo de los años, tras varias experiencias duras y traumáticas, había aprendido a desechar las emociones “negativas” a un sótano cada vez más lleno, cuya puerta, con el tiempo, ya no podía cerrar. La rabia o la vergüenza que provocaban en mí el rechazo. La ira a raíz de algún comentario despectivo hacia mi persona, entre otras decepciones y desencantos, estaban apiladas de forma ordenada, pero sin etiquetar. No sabía, cuando de pronto me enfadaba sin más, sin motivo alguno, por qué afloraba en mí esa emoción, cuando la situación no tenía nada que ver. Tampoco reconocía, que mis dolores físicos de un día para otro, por más relajada que hubiese estado, afloraban como síntomas de mi malestar emocional.

Era hora de limpiar este sótano de forma definitiva. Me enfrentaría a la posibilidad de ser rechazada por el hombre al que he amado durante varios años, en secreto, siempre entre bambalinas, disfrazada de mejor amiga cuando debía salir a escena, pero nunca como protagonista de una verdadera historia de amor.

-       ¡Se acabó! – Pronuncié alto y claro en el vacío de mi hogar. – Debo ser capaz de expresarme abiertamente, no tengo porqué temer a nada, si lo que digo, lo digo de corazón. Tal y como he aprendido con mi mago.


Empecé a prepararme. Puse mi autoestima como maquillaje, con toques de alegría y perfume de azafrán. Estaba perfecta. Estaba en armonía. Como la imagen de la mujer en la carta.

Conforme se acercaba el momento y los pasos que me separaban de la cafetería, se podían contar con los dedos de una mano, el nerviosismo se apoderó de mí. Pero no el miedo, así que busqué en mi bolso los dos regalos de Merlín y acaricié el péndulo para retomar fuerzas y tirar de esa puerta de madera gruesa y tallada, para encontrarme con el que hoy podría ser más que un amigo, si él lo supiese.

Continuara…






  

martes, 19 de marzo de 2013

NUESTROS EVENTOS

Aquí tenéis el cartel de la segunda tertulia que organizamos. La temática será el terror. ¿Quién se apunta?



domingo, 17 de marzo de 2013

From single to spinster

One of the funniest things of living in a small town is checking how your perception about most of the topics you might think is wrong -according to your neighbours, of course. Have you ever considered how difficult it might be for an innocent but, as it seems, quite modern in her thoughts, single girl in her thirties to realize that she is always mistaken? Have you ever thought of how hard it might be for her to change all of her ideas once she is already thirty?  You might be thinking I’m a little bit of a drama queen but, if you want to find out why I am saying this, go on reading, find it out and laugh at me and my unconscious beliefs!

I was having a beer -I know, it should have been a cocktail but, as I already told you, it is not  so easy to live a Sex and the City lifestyle in a small town- with one of my best friends- let’s call her Lola- when we met by chance one of our friends’ mum. She was really friendly and even shares a coffee with us and then, suddenly, when she was leaving, she couldn’t help to drop the bomb.  She asked Lola why she was a spinster if she could meet and go out with any guy like, for instance, his son! Of course we couldn’t avoid laughing at the shocking question, firstly, because his son is gay -something it seems she ignores- secondly, because she really meant it. That is, she was really worried for Lola because she is already 28 and she doesn’t have a boyfriend. For her, she is just a poor spinster and…She is not even 30! Then, a quick thought crossed my mind: when do you pass over that subtle line between being a sexy single or a poor spinster? And, even more important, are we living in a place where people cannot understand that, maybe, you have decided to be single just because you want?

I thought that nowadays you could use the word single, at least, up to the thirties without any problems. Even more, I was really convinced that it was acceptable and understandable that any woman or man decided to live on their own, to be single, without that pejorative connotation most of us heard in words such as spinster or confirmed bachelor. Nevertheless, once again, it seemed towns had their own opinion about my beliefs. How could I be so wrong!!

Without believing most of my neighbours could still hold that out-of-date idea, I decided to lead a kind of survey with my friends and, after quite a lot of research -basically asking in pubs to quite drunk friends- I had to admit that, once more, in my dear and lovely town people are quite old-fashioned in their thoughts. Could I have been more naïve? I really assumed they believe in a single-state life but it seems I was completely mistaken.  We can have good jobs, we can live on our own but, if we don’t get married soon, we’d be poor spinsters in need of a man! I suppose that is our stylish Sex and the Town life!