miércoles, 28 de agosto de 2013

0 - El Loco


- Solo uno más. No has dado el más importante.

- Pero ¿Cuántos pasos habré dado ya? Estoy cansada

- Este será el último antes de volver a empezar. Ese que te liberará de todo y todos

- ¿De qué y de quiénes?

- De tus prejuicios y de aquellos que ya no forman parte de tu vida.

- No comprendo.

- Tal vez no se trate de comprender.

- Entonces ¿Cómo quieres que avance?

- Simplemente hazlo.

- Claro, no eres tú quien se encuentra… aquí.

- Exacto, por eso me permito alentarte, decirte que lo hagas.

- Pero ¿tú lo hiciste en su momento?

- ¿Y eso a quién importa?

- A mí.

- ¿A ti? ¿O a tu inseguridad?

- ¡Pero si es que no hay nada!

- Eso es lo que tú crees ver.

Cerré mis ojos. Parecía una auténtica estupidez esta discusión.

- ¡Venga! – Insiste.

- Solo hay vacío – Vuelvo a quejarme.

- Exacto, porque aún no lo has llenado con tu propia luz. Tu porvenir lo escribes tú.

Miré al frente, no era un paso más lo que tenía que dar…

Ya no se trataba de dar pasos pequeños, sino de elegir vivir entre suposiciones que no llevan a ninguna parte, recreando toda una vida ficticia en la mente o, por el contrario, dar el salto, vivir en la experiencia. Vivir en el corazón.

Salto de fe.