Nos hacen creer, que lo que nos entusiasma, nos lleva a contracorriente. Que es peligroso.
Así nos hacen querer evitar el cambio.
Nos impiden dar un salto de fe, para que nos quedemos cerca de ellos y sigamos haciéndoles compañía, hasta que su belleza se marchite y llegue la Dama de la Guadaña.
Entonces, la frustración será nuestra venda en los ojos, haciéndonos creer que tenemos la razón y que nuestros hijos y herederos deben ser llevados entre algodones y mentiras, para que sólo sientan la comodidad de nuestro regazo y nunca quieran salir volando de esa esterilizada zona que hemos creado para ellos.
Esa misma zona en la que, una vez, alimentaron nuestros miedos y futuras frustraciones. Matando el misterio de la vida y produciendo rutina en cadena para las masas, para alimentar ese falso mundo feliz, píldora anestésica para no sentir la verdadera alegría de vivir, de experimentar, de aprender a levantarse por uno mismo.
Por ir, en definitiva, más allá de nuestra zona de comodidad. Más allá de nuestra rutina.
(Inspirado en el Manuscrito Encontrado en Accra de Paulo Coelho)
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