Se
volvió a reír en plan histérica y pidió una tercera copa. Yo la miraba,
incrédula, con las cejas levantadas y, de pronto, sacó una tarjeta de plástico
del bolsillo de su chaqueta, y la cogió con las dos manos y fingió que la
tarjeta tenía vida propia, y bailaba sobre la mesa.
- ¿Quién va a invitar a mami hoy?
- Yo, yooooo- se respondía a si misma poniendo una
vocecita ridícula, aniñada y se volvía a reír.
- ¿Quién quiere más a mamá?
Y de nuevo volvía a
responder lo mismo con la misma vocecita.
- Ayyy, este Alex, debería guardar bajo llave su
cartera - decía mientras se reclinaba en el asiento y levantaba peligrosamente
la mano para pedir una nueva ronda para ambas, pero esta vez fue un Between the sheets. Volví a mirar la carta, este llevaba la
siguiente combinación: brandy, ron blanco, limón y triple sec.
Le daré un par de sorbos, solo un par para que ella
se quede contenta.
Ella
tendría una tarjeta entre manos, pero yo no daba crédito a lo que estaba
viviendo. Se reía sola, me volvía a mirar y me decía, “puf, si es que eres inofensiva, mírate” y me señalaba con la mano
de arriba abajo poniendo cara de “qué
lástima de criatura” y volvía a
repetir “inofensiva, inofensiva” entre
susurros que, claramente, quería que yo escuchase.
Yo
quería irme y se lo intenté decir varias veces, pero siempre me cortaba y se
levantaba a bailar, a la barra o decía que tenía que ir al baño.
Decidí
empezar a beber la tercera copa, lo que suponía hacer mezcla, consciente de que
nada bueno podría salir de esto. Mezclar me sienta mal, pero prefería un cocktail
de recuerdos borrosos, al amargo trago de la realidad: un viaje desastroso.
Pasaba
el tiempo, miraba a mi alrededor, la gente cada vez me parecía más guapa y yo,
más sola. Miraba el reloj sin ver la hora, era como un acto reflejo para
sentirme algo acompañada.
Saqué
mi móvil y me decidí a escribirle unas líneas a Elena, un breve mensaje a su
correo:
Hola preciosa!! Cómo va todo? Yo estoy…
FATAAAAAAAAAAAL!!! No lo soporto, no sé qué estoy haciendo aquí, quiero volver
a casa!!! Te necesito y a mi mantita y a mi sofá también!!!! Espero que tú
estés mejor que yo, mil veces mejor que yo.
Te quiero guapa! No tardes en responder! O
me da un aire…
Tras
terminar mi tercera copa, me di cuenta que Katerina estaba tardando demasiado y
decidí ir al baño. Cuando entré, unas chicas salían con una expresión rara en
sus caras, y yo me sentía como si estuviese yendo a la boca del lobo, a ver a la
loca de Katerina.
Todas
las puertas de las cabinas estaban cerradas, y no había nadie, hasta que
escuché algo, un sonido, uno que yo casi no recordaba, con el cual no me
identificaba desde hacía mucho tiempo: un llanto.
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